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Nota de interés: Disponemos de un servicio de audioguias en la Oficina de Turismo y en el Museo del Jamón, y también es posible la descarga gratuita en su telefono movil o Mp4 en la Web: www.audioguiasaracena.es. Biografía de Aníbal González Alvarez-Ossorio
Arquitecto español nacido en Sevilla. Fue principalmente regionalista, aunque también se basó en estilos del pasado, combinándolos en algunos edificios y tratando de crear un estilo sevillano, que en su primera época era una combinación del gótico, el renacimiento y el mudéjar, el llamado regionalismo historicista. Aníbal González que era consciente de que sus construcciones debían ser esencialmente regionalistas, utilizó materiales tradicionales adaptados a su época, como el ladrillo, y todo el repertorio puramente sevillano, yeserías, hierro forjado y azulejos. Fue vicepresidente del Ateneo de Sevilla y arquitecto jefe de las obras de preparación de la sevillana Exposición Iberoamericana de 1929, aunque no llegó a cumplir su mandato y dimitió en 1926. Entre sus edificios destacan el Pabellón de la Asociación Sevillana de Caridad, esquina a la calle Arjona, la capilla del Carmen y la casa de Luca de Tena en el Paseo de la Palmera. Sin embargo, todo son obras menores en comparación con los edificios que componen la Plaza de América: el Pabellón Mudéjar, el Pabellón Real y el Museo Arqueológico. Pero sobre todo es conocido por su obra magna, la Plaza de España. Esta plaza que construyó para la Exposición Iberoamericana de 1929, es uno de los espacios más espectaculares de la arquitectura contemporánea española. Tiene forma semicircular (200 metros de diámetro) y simboliza el abrazo de España y sus antiguas colonias mirando hacia el río como camino a seguir hacia América. Está bordeada por un canal cruzado por cuatro puentes que representan los cuatro antiguos reinos de España. En las paredes construyó un repertorio de bancos y ornamentos de azulejos que forman espacios alusivos a las cuarenta y ocho provincias españolas. La obra de Aníbal González goza en Sevilla de una enorme popularidad y han hecho que el nombre de este arquitecto quede definitivamente unido al de la propia ciudad.
Destaca también de sus obras el legado que dejó en Aracena que aunque menos conocida que las anteriores no de menor importancia arquitectónica. Ruta de Aníbal González Las obras de este autor presentes en Aracena reflejan la evolución de su estilo a lo largo de su carrera profesional. Se documentan obras en Aracena desde 1910 hasta 1926, siendo su legado referente monumental de nuestra localidad para el viajero. Comenzamos a disfrutar de sus monumentos en los alrededores de Aracena, concretamente en el barrio de Aracenilla en la carretera de Alájar a un kilómetro de nuestra localidad. Barrio de Aracenilla Proyecto que comienza su construcción en 1923 siendo promotor de las obras el Excmo. Sr. D. Francisco Javier Sánchez-Dalp Calonge, primer Marqués de Aracena. El proyecto a llevar a cabo consiste en diversos chalets (un total de ocho) que se ofrece en arrendamiento al viajero. Se realiza en diferentes fases quedando constancia de su finalización sobre 1926. En el proyecto original, se observan distintas parcelas pequeñas condicionadas por una única vía de 20 m. de anchura, flanqueada por filas de árboles, que comunica las distintas parcelas con un recorrido que se inicia en la carretera y que se va torciendo a tramos en ángulo recto, dando lugar a pequeñas plazas circulares en cada quiebro, hasta desembocar en una plaza ovalada que aparece focalizada por una Iglesia. A partir de la tercera plaza se extiende una zona de jardines con un trazado radial en torno a ella y después líneas curvas de inspiración vegetal. Utiliza para su proyecto diferentes y coloristas materiales, siendo prioridad hacer de cada uno de los chalets un diseño único y original. No obstante, es fiel a sus materiales tradicionales sabiamente combinados. En tres de los edificios combina piedra con ladrillo, piedra y enlucido en uno de ellos, y en el resto piedra, ladrillo y enlucido. Para la decoración de los mismos opta por la cerámica (en solerías, tejas, remates de diseños variados, cuadros y otros adornos), madera (escaleras, portajes y artesonados), hierro (forja de rejas, remates, barandas, y cancelas) y ladrillo (molduras diversas, verdugadas, esquinas y elementos geométricos de las fachadas). Las cubiertas se resuelven a dos o cuatro aguas, a base de armaduras de madera forradas de tejas, que alternativamente se recubren de cerámica vidriada. De la misma manera hay que referenciar diversos elementos que le adjudican el estilo regionalista: guiños barrocos en algunos remates, evocaciones mudéjares en las molduras de ladrillo, citas clásicas en los pilares de recuerdo dórico o jónico de los pórticos y pilastras dóricas o jónicas articulando fachadas. Los elementos tradicionales locales quedan reflejados en las cubiertas y la disposición de zonas de servicio en cada uno de los chalets. Actualmente todos los edificios se encuentran habitados y, como consecuencia de ello, en perfecto estado de conservación. Sus propietarios los adquirieron hace algunos años, rescatándolos de un ya iniciado proceso de degradación, y casi todos ellos han sufrido alguna remodelación interior. Una vez entramos en Aracena por la misma carretera nos situamos en la Plaza de San Pedro donde encontramos otro de sus famosos monumentos: el Lavadero Público. Lavadero público Monumento financiado por los Excmos. Sres. D. Francisco Javier Sánchez-Dalp y Calonge y su esposa Dª Ana Marañón Lavín, Marqueses de Aracena, y donado al pueblo de Aracena el 16 de febrero de 1927La datación del proyecto y el inicio de las obras se sitúan en 1921, siendo su inauguración en 1926. El fundamento técnico de las pilas del edificio ya había sido resuelto por la tradición con lo cual el desafío al que se tuvo que enfrentar en este caso el autor no fue demasiado grande. En el edificio subsisten los elementos estrictamente necesarios para sustentar la estructura. El desigual tratamiento de la solería entre la zona cubierta y la descubierta, y la edificación de un muro abierto que contornea el perímetro del conjunto sin bloquearlo contribuyen a reforzar la sensación de ambivalencia espacial. Cuenta el proyecto con tres accesos, dos prolongadas escalinatas divididas ambas en dos tramos y dispuestas en el mismo flanco pero en sentido contrario facilitan el ingreso desde la zona más elevada. La tercera entrada se encuentra en el extremo inferior del conjunto, que en realidad no es más que un corte brusco, casi espontáneo de uno de esos ángulos inferiores. Se observa en este caso una tendencia a la disminución ornamental. Solamente cuenta con un vistoso cuadro cerámico sustentado por un frontis de ladrillo con remate triangular. Permanecen sin embrago constantes la combinación piedra-ladrillo y la cubrición mediante armadura de madera protegida por tejado a cuatro aguas. El edificio ha perdido su primitiva funcionalidad y se muestra como un atractivo turístico más. Desde la situación del lavadero público se divisa la calle que nos lleva directamente a la Gruta de las Maravillas, monumento natural y primer destino turístico de la zona, donde Aníbal González proyectó aún más su atractivo con la realización del edificio de la recepción. Antesala de la Gruta de "Las Maravillas" Obra financiada por D. Francisco Javier Sánchez-Dalp Calonge y el entonces Alcalde de Aracena D. Juan del Cid López. Incluía, la tarea, diversas obras de acondicionamiento de la Gruta recientemente descubierta, entre ellas la de diseñar el edificio de entrada, encargo que se le concede a Aníbal González en 1922 y que culmina en 1923. Está integrada la obra por tres estancias: una sala de recepción en el centro, flanqueada por la vivienda del Conserje a un lado y la escalera que desciende hasta la Gruta en el otro. Al exterior una fachada de piedra con un elevado pretil que disimulaba la cubierta de tejas. El interior se encuentra completamente tapizado con la piedra del lugar, dos espacios pétreos despojados de todo ornamento y coronados por las suaves curvas de sendas bóvedas de medio cañón. Asientos laterales rústicos para el visitante y un original empedrado en el pavimento. Posteriormente la fachada sufre drásticos cambios pasando a un proyecto de inspiración más clasicista que es como la conocemos actualmente. En general, hoy día el edificio se encuentra en buen estado de conservación, habiendo sufrido insignificantes intervenciones, como la adición de un mostrador curvo de piedra en la sala central. Continúa el recorrido por Aracena subiendo la Avenida de Huelva, dejando a un lado el lugar de la Gruta de las Maravillas, que enlaza con la calle Blas Infante donde se observan las traseras de otro majestuoso proyecto de tan venerado arquitecto: el Ayuntamiento de Aracena. Situándose su fachada principal en la Plaza Marquesa de Aracena. Ayuntamiento de Aracena Obra datada en 1910-1911.En 1911 los hermanos Sánchez-Dalp lo donaron al Municipio de Aracena, hecho del que queda constancia en una placa de mármol que aún subsiste junto a la portada principal del edificio. Una casa de 385 m2 que sería destinada a Escuela, Ayuntamiento, Juzgado y Oficina de Telégrafos en un primer momento, aunque su uso posterior fue cambiando según las necesidades. Es un edificio exento de planta triangular, que en alzado se despliega en tres pisos principales, un nivel de sótanos y un ático. Su contemplación directa nos sitúa ante una construcción de apariencia mudéjar, discordante con las obras neomudéjares erigidas hasta la fecha en Sevilla por el mismo autor. Emplea para su construcción la piedra y el ladrillo. La cerámica ha quedado constreñida al pequeño cuadro de azulejos que flanquea una de las entradas con el escudo de la localidad. El hierro de balcones y vanos inferiores apenas destaca sobre el fondo general de la fachada. Utiliza dinteles levemente arqueados y enmarcados al modo tradicional por molduras de ladrillo y sencillos guardapolvos, que a veces se rematan a modo de frontón. Discretos arcos de medio punto presiden dos de las fachadas y en el piso superior una hilera de arquillos triangulares aporta ritmo a los vanos que a él se abren. La talla geométrica del ladrillo asume en exclusiva la función decorativa de la fachada. Su labor se ciñe al encuadre de huecos y el enriquecimiento de molduras y reducidos paños de muro. En las tres fachadas del edificio se hace gala de una calculada disposición simétrica. Otra de las peculiaridades viene dada por su carácter de edificio exento. Situado en la encrucijada de tres calles en un singular triángulo, lo que favorece su percepción desde muy lejos y le permite impactar poderosamente en el espacio. En este caso no le da un tratamiento diferenciado a las esquinas, un estrecho chaflán da una discreta bienvenida a la esquina que preside el encuentro de las calles Marquesa de Aracena y Blas Infante. Y la tercera de las uniones ni siquiera llega a singularizarse. Se ha optado aquí por privilegiar el centro de las fachadas destacando la principal por la presencia de un mirador. Es de destacar asimismo la escasa presencia de las técnicas artesanales en el interior del inmueble, visibles únicamente en la sencilla carpintería de madera, la barandilla de hierro de las escaleras y un zócalo de azulejos de cuenca y arista que reviste el vestíbulo y el espacio central. El sistema de cubiertas es el habitual de las construcciones serranas: armadura de madera y coronamiento de teja árabe roja, pero sobresale el empleo de la montera como elemento que protege y al mismo tiempo abastece de luz al interior del edificio. El edificio ha sido restaurado y refleja prácticamente los elementos propios del original. Se encuentra en pleno uso siendo de nuevo sede del Ayuntamiento de Aracena. Al cruzar la Plaza Marquesa de Aracena se llega a la calle Barberos, al final de la misma, al girar a la derecha, se alcanza la plaza principal del pueblo: la Plaza Marqués de Aracena. Allí preside la misma nos encontramos con el Casino de Arias Montano, otra legado de Aníbal González al pueblo. Casino "Arias Montano" Obra encargada al Arquitecto por la Sociedad “Arias Montano”.Una ponderada concepción geométrica preside todo el conjunto con un estilo depurativo. Destaca de la fachada la precisa composición simétrica con el eje central en la esquina, el rico juego de horizontales y verticales que marcan las líneas de fuerza con un ritmo de cuadrícula, el estilizado diseño de guirnaldas que moldea el hierro de barandas y farolas, el cierre cuadriculado de hierro y vidrio o madera y vidrio de los vanos, el remate destacado de las pilastras, los antepechos de cruz y aspa o la generalizada contención decorativa. La escalera interior también queda sometida al imperio de la geometría, en una excelente combinación de hierro forjado, vidrio y madera a base de líneas curvas y rectas. Además la fachada aparece cargada de elementos clásicos: frontones, vanos cuadrangulares, medio punto central, columnillas jónicas, guirnaldas, un medallón con la efigie de Arias Montano, lísteles adornados con ovas y dentellones, pilastras y otros componentes propios del elenco clasicista. La planta del edificio es de línea recta con una distribución simétrica y casi idéntica en sus tres pisos. El rígido linealismo de los alzados laterales queda amortiguado por la acción unificadora de la voluminosa curva, transplantada en la construcción original hasta la cubierta por una bóveda de planta elíptica y, según la tradición oral, revestimiento cerámico. Hoy día la cubierta se resuelva con armadura de madera a tres aguas. Actualmente el edifico continua en pleno y perfecto uso gracias a una reciente rehabilitación, en 1992, llevada a cabo por el arquitecto Hilario Vázquez Vázquez. Además de los monumentos ya comentados se le atribuyen también al autor otras obras en Aracena. Una de ellas se encuentra en el centro urbano de la ciudad y junto al Casino de Arias Montano como es la casa de pisos de José Nogales nº 2. Y uno de los más bellos, el conjunto del Monte San Miguel, en los alrededores del pueblo en dirección a Sevilla. Conjunto del Monte San Miguel En el Km. 87 de la Carretera Nacional 433. Se accede por un camino de tierra que conduce a la Finca del Monte San Miguel. Obra que se encuentra fechada en 1910 como se desprende de la placa de cerámica sita en la capilla pública que acompaña al conjunto. Dos conjuntos arquitectónicos: la residencia señorial y las edificaciones de servicio. Dos grupos de construcciones dispuestas en un mismo espacio abierto con la que Aníbal González pretende marcar tajantemente el abismo social que separa a los usuarios de cada sector. La residencia principal constituye el elemento más cuidado y elaborado de todo el proyecto. Se despliega en tres alturas, abarcando un primer nivel de sótanos y dos plantas de distinta extensión. La planta baja integrada por amplios salones y largos y estrechos corredores que conducen a las distintas habitaciones. Se mantiene el mismo juego disyuntivo de materiales, pero han desaparecido la rígida composición simétrica y la talla geométrica del ladrillo como único elemento de decoración. Los vanos se complican con diseños compuestos de evocaciones islámicas (de herradura, de herraduras apuntados, lobulados, peraltados...) y el uso de la cerámica aportando su tono de color en los tímpanos, enjutas y tejas, con armónicas composiciones vegetales, animales, heráldicas y geométricas. No se destaca en la obra la entrada principal. La adelantada fachada de la capilla en el extremo noroccidental y la triple portada que enmarca la fachada sur obtienen, sin embargo, un tratamiento más distinguido. Utiliza para ello el ladrillo, paños de sebka, remates escalonados y motivos de cerámica. También hay que destacar del conjunto el interior de la capilla. Riqueza de matices de una combinación nuevamente integrada por elementos de diversa procedencia e inspiración: un retablo barroco presidido por la imagen de San Miguel, armadura con cierto aire goticista, y una labor de cerámica en la solería de olambrillas y los zócalos. Pero uno de los aspectos que más llama la atención del conjunto es el carácter pintoresco de los jardines que envuelven la vivienda principal. Amplia extensión racionalizada mediante el trazado de paseos, avenidas y pérgolas, y la colocación de sugestivos elementos como surtidores, fuentes y una alberca, bancos de fábrica, macetas y vasijas. Por su parte la zona servicial la compone una alargada planta de dos alturas. Sus muros ya no son de piedra sino que están encalados, la piedra se destina a orillar lísteles, revestir chimeneas y tapizar el cuerpo intermedio del palomar. La cerámica también recortada limitándose a cubrir tejas y remates, cuadros de azulejos, círculos y lísteles. La cubierta queda resuelta con un cierta ascendencia inglesa. Más allá de este núcleo central se extienden distintas construcciones dedicadas a la explotación de la finca: las caballerizas y la llamada casa de Bejines. Sólo se tiene constancia documental de la autoría de Aníbal González en el último caso. Son sencillas construcciones de edificación popular. El complejo se encuentra en perfectas condiciones de conservación ya que sigue siendo utilizado como residencia particular. No se permiten visitas públicas. |