Procesionaria del pino

procesionaria

La procesionaria del pino es la plaga más importante de los pinares mediterráneos.

Este lepidóptero es típicamente mediterráneo, en España puede localizarse por toda la península así como en las islas Baleares.

El clima juega un papel fundamental en la propagación de esta plaga. En las zonas en las que las temperaturas alcanzan valores muy bajos (-12 ºC) se frena el desarrollo de este contagio, lo mismo ocurre en regiones con elevada pluviosidad, que dificulta su reproducción.   

La procesionaria ataca a los cedros y a todas las especies de pinos, tanto autóctonas como introducidas.

Las mariposas de Procesionarias del pino, Thaumetopoea pityocampa,  aparecen a partir de Mayo. Éstas se aparean y la hembra pone los huevos en los árboles.

A los 30 ó 40 días de la puesta nacen las orugas, que desarrollarán pelos urticantes a partir del tercer estadio, a los 30 días de su nacimiento.

Las orugas construyen nidos o bolsones de seda que les sirven de refugio para pasar los fríos del invierno.

A la entrada de la primavera o finales del invierno, cuando las orugas ya han terminado su desarrollo larvario, deslizan por el tronco hacia el suelo en buscar de un lugar donde enlerrarse y crisalidar.

Las mariposas emergerán al verano siguiente o a lo largo de los cuatro veranos siguientes si han permanecido en diapausa.

 

 

Las bolsas (“bolsones”) que contienen y protegen a las formas juveniles (orugas) resultan relativamente frecuentes y fáciles de observar en las masas forestales parasitadas (principalmente pinos).

Los daños que produce la Taumatopoea Pityocampa (procesionaria del pino) son perfectamente identificables.

  1. Al comienzo del desarrollo larvario, las orugas sólo se alimentan de las partes tiernas, apareciendo los pinos salpicados de acículas semi-secas de color amarillento, con finos excrementos en una maraña de hilos de seda en la base de la acícula.
  2. Con el desarrollo de las larvas los daños se van haciendo más intensos, de forma que las acículas se secan completamente y caen.
  3. Cuando la procesionaria está ya instalada, las fases del ataque son las siguientes:

    - Durante el primer o los dos primeros años la infestación sólo afecta a árboles aislados o a los márgenes de la masa.
    - Posteriormente estos árboles  quedan parcialmente defoliados y empiezan a aparecer bolsones salpicados en el interior del pinar.
    - Tras una o dos generaciones aumentan las defoliaciones y el número de bolsones en el interior y de ahí en adelante, si las condiciones climáticas son favorables la masa puede quedar totalmente defoliada durante dos o tres años. Aunque el árbol no llega a morir.

El mayor peligro que origina procesionaria del pino es el ocasionado en las zonas recreativas, parques y jardines, no sólo por el efecto estético que produce, sino por las peligrosas urticaciones que puede causar a las personas y animales domésticos, debiendo evitarse el contacto con las orugas, así como por zonas muy afectadas.

Técnicas para combatir la procesionaria:

  1. Eliminar los bolsones cortándolos uno a uno, excepto los que estén en las guías terminales, ya que pueden dañarse éstas y sería peor. Antes de cortarlos regarlos bien para disminuir las urticarias.
  2. Romper las bolsas con un palo (al ser muy urticantes, hay que tener mucho cuidado). Esto hay que hacerlo los días más frescos y al atardecer, de esta manera si alguna se ha escapado no le dará tiempo a rehacer el bolsón y morirá de frio durante la noche.
  3. Eliminar las orugas cuando bajen del árbol. Se puede colocar un plástico duro pegado al perímetro del tronco a modo de embudo y se llena de agua, de este modo cuando las orugas bajen del árbol en procesión para enterrarse en el suelo se ahogarán.
  4. Buscar las zonas de anidación de las orugas. Cuando están enterradas en el jardín, se suele observar un montículo de arena removida y sobre elevado del terreno de unos 15-25 cm. de diámetro aproximado. Desenterrar y matar a las orugas.
  5. Trampas de feromonas. Se trata de capturar machos mediante la utilización de feromonas sintetizadas de la hembra, el macho queda atrapado impidiendo que fecunde a la hembra por lo que se altera el ciclo de reproducción.
  6. En zonas amplias de pinos podemos introducir depredadores naturales, siempre que no supongan, un peligro para otras especies.
  7. Otros métodos para combatir la procesionaria es con la aplicación de tratamientos químicos mediante maquinaria especializada de fumigación, y también otros tratamientos mediante insecticida ecológico (uso de Bacillus thuringiensis). Estos tratamientos sólo pueden acometerse durante el inicio del otoño, fecha en la que  el insecto se encuentra en una fase en la que puede ser atacado con insecticidas.